Biodiversidad somos todos

Columna verde publicada en La Razón, publicada el 20 de mayo de 2014

http://www.la-razon.com/opinion/columnistas/Biodiversidad_0_2055394462.html

“Es la variabilidad de los organismos vivos de cualquier fuente, incluidos, entre otras cosas, los ecosistemas terrestres y marinos y otros ecosistemas acuáticos, así como los complejos ecológicos de los que forman parte. Comprende la diversidad dentro de cada especie, entre las especies y de los ecosistemas”. La anterior es la definición de “diversidad biológica” como está descrita en la Ley Marco de la Madre Tierra y Desarrollo Integral para Vivir Bien, la Ley 300 del Estado Plurinacional de Bolivia. Y si bien al leerla para algunos está claro lo que significa, la realidad es que este es un concepto poco comprendido por la mayoría de nosotros, aunque día a día gocemos de los beneficios de contar con un ambiente que mantienen una diversidad biológica importante.

Bolivia se encuentra entre los 15 países con mayor diversidad biológica del mundo. Esa biodiversidad soporta nuestros sistemas productivos, soporta nuestra forma de vida, y soporta también todo el mal uso que hacemos de los recursos.

Ambientes con una mayor diversidad tienen dos capacidades importantes, la capacidad de ser altamente productivos, y —por tanto— poder soportar más sistemas de vida de la gente; y la capacidad de soportar de mejor manera los cambios provocados por desastres naturales y el cambio climático. Reducir la biodiversidad significa reducir estas dos importantes capacidades y, por ende, reducir significativamente las oportunidades de desarrollo que podemos y podríamos tener.

Póngase a pensar, piense cuidadosamente, el día de hoy cuánto de los recursos que usted consumió o usó son producto de esos “organismos vivos de cualquier fuente”, le aseguro que muchos… incluso el papel del periódico que está sosteniendo mientras lee este artículo.

Esta diversidad biológica no es externa, no es ajena, pues estos “organismos vivos” nos incluye, somos fruto de la diversidad que nos rodea; y la diversidad que nos rodea es fruto de nuestras acciones; nuestras sociedades, nuestras culturas viven en simbiosis con esos ambientes diversos.

Somos un país rico en biodiversidad y, por tanto, en gente y culturas, en pueblos, en ecosistemas. Deberíamos tener motivos para celebrar esa riqueza; sin embargo, porque no reconocemos que somos parte, y más bien nos vemos como sus “dueños”, es que continuamente perdemos biodiversidad, sin entender que perder biodiversidad es perdernos a nosotros mismos, es perder un parte de nosotros, biodiversidad somos todos.

Desafío ambiental

Columna verde publicada en La Razón, el 4 de junio de 2013

http://www.la-razon.com/opinion/columnistas/Desafio-ambiental_0_1845415443.html

 

El reciente anuncio sobre la intención de facilitar la exploración de hidrocarburos en áreas protegidas ha reiniciado un debate que nos conduce a la tensión existente entre las necesidades de desarrollo y las necesidades de mantenimiento de nuestro patrimonio natural. La ecología nos enseña que los sistemas naturales no son estáticos, es decir que no están en un equilibrio permanente, sino que más bien, los sistemas naturales están en variación constante, adaptándose a los cambios que el clima, los suelos, y últimamente los seres humanos provocamos. Las áreas protegidas son los “órganos vitales” en esos sistemas naturales, cumplen múltiples funciones y brindan una variedad de servicios a quienes habitan en ellas, alrededor de ellas y al planeta en su conjunto. En este sentido, operar un órgano vital, digamos el corazón, no es lo mismo que una cirugía menor, digamos el apéndice.

A pesar de que en ambos casos la cirugía tiene sus riesgos, debemos convenir que una cirugía en el corazón requiere de más preparación y experticia que en el apéndice. De este modo, el plantear cualquier actividad humana que podría tener un impacto sobre los sistemas naturales requiere de preparación y experticia, y más aún si se trata de hacerlo al interior de las áreas protegidas, cuya existencia y razón de ser están descritas en la Constitución Política del Estado.  La Ley 300, Ley Marco de la Madre Tierra y Desarrollo Integral para Vivir Bien brinda el marco general para tratar de integrar la necesidad de desarrollo y preservación de la naturaleza. Si demandamos su cumplimiento, nos encontramos ante el gran desafío ambiental de proponer acciones de exploración, y posible explotación de hidrocarburos, que como la mencionada ley propone sean realizadas con “las tecnologías más adecuadas y limpias con el objetivo de reducir al máximo los daños ambientales y sociales”.

El desafío ambiental que esto significa es grande. El plantear una actividad que puede generar un gran impacto, de tal manera que la variación constante de los sistemas naturales les permita absorber ese impacto, y continuar funcionando de una manera apropiada es grande. La tecnología existe, las capacidades a nivel nacional existen, depende de nosotros demandar que lo que la Ley 300 y la Ley 71, de Derechos de la Madre Tierra, proponen sea cumplido. Podemos hacerlo desde un lado fundamentalista, o podemos hacerlo desde un lado propositivo, en busca de maximizar la capacidad de regeneración de la naturaleza aplicando siempre el principio precautorio, que nos obliga a prevenir cualquier impacto alegando la falta de conocimiento o de recursos. El desafío está planteado, ¿tendremos la capacidad y altura de responder a él?

Biodiversidad: ¿por qué es importante? – Round 2

La importancia de la biodiversidad para la humanidad fue reconocida globalmente hace más de 20 años con la firma de la Convención sobre la Diversidad Biológica (http://www.cbd.int/convention/), un acuerdo intergubernamental que fue reconocido por 193 países y firmado por 168 de éstos.  Pese al acuerdo firmado las metas de conservación de la biodiversidad fijadas para el 2010 no fueron alcanzadas en su gran mayoría.  Esta falta de logros se reflejó en un nuevo grupo de metas, conocidas como las metas de Aichi para la diversidad biológica (http://www.cbd.int/sp/targets/), a ser alcanzadas el 2020.  Estos últimos 20 años se han hecho una serie de esfuerzos para entender la relación entre la pérdida de biodiversidad y el bienestar humano, mucho se ha avanzado en investigación al respecto.  En el artículo publicado en Nature, en junio de 2012, “Biodiversity loss and its impact on humanity”, elaborador por B. Cardinale y 16 colaboradores se presenta una revisión de estas dos décadas de investigación.

Sus resultados son presentados a manera de “consensos” y “tendencias”, y constituyen los temas centrales sobre la relación entre la pérdida de biodiversidad y el bienestar humano.

Declaración de consenso # 1

Existe inequívoca evidencia actualmente de que la pérdida de biodiversidad reduce la eficiencia con la cual las comunidades ecológicas capturas recursos biológicos esenciales, producen biomasa, descomponen y reciclan nutrientes biológicos esenciales.

Declaración de consenso # 2

Hay cada vez más evidencia de que la biodiversidad incrementa la estabilidad de las funciones ecosistémicas a lo largo del tiempo.

Declaración de consenso # 3

El impacto de la biodiversidad en todo proceso ecosistema único es no lineal y saturante, de modo que el cambio se acelera cuando la pérdida de biodiversidad aumenta

 Declaración de consenso # 4

Comunidades diversas son más productivas por contienen especies clave que tienen una gran influencia sobre la productividad, y diferencias en rasgos funcionales entre organismos incrementan la captura de recursos.

Declaración de consenso # 5

Pérdidas de biodiversidad a lo largo de niveles tróficos tienen el potencial de influenciar la función de los ecosistemas más fuertemente que la pérdida en un mismo nivel.

Declaración de consenso # 6

Los rasgos funcionales de los organismos tienen grandes impactos en la magnitud de la función de los ecosistemas, que dan lugar a una amplia variedad de impactos posibles de la extinción en el funcionamiento de los ecosistemas.

Hasta aquí las ideas en las que en la revisión hay un consenso general entre quienes investigan la relación pérdida de biodiversidad – funciones ecosistémicas – servicios ecosistémicos.  Junto a estos consensos, éstas son las tendencias emergentes que pueden cambiar la forma en la que vemos las consecuencias funcionales de la pérdida de biodiversidad.

Tendencia emergente # 1

Los impactos en la pérdida de la biodiversidad en los procesos ecológicos podrían ser lo suficientemente amplios como otros factores causales de cambio ambiental (cambio climático, por ejmplo)

 Tendencia emergente # 2

Los efectos de la biodiversidad son mayores con el tiempo, y pueden incrementarse a escalas mayores.

 Tendencia emergente # 3

Mantener múltiples procesos ecológicos en múltiples lugares y tiempos requiere de más altos niveles de biodiversidad que cuando se quiere mantener un proceso único en un único lugar y tiempo.

 Tendencia emergente # 4

Las consecuencias ecológicas de la pérdida de la biodiversidad pueden predecirse por la historia de la evolución.

Estos puntos junto a una de mis primera entradas https://desarrollarsindestruir.wordpress.com/2011/05/20/por-que-es-importante

Siguen probando que la biodiversidad es lo hace que el motor de la vida funcione en el planeta Tierra, y que Bolivia como un país rico en diversidad biológica tiene la gran oportunidad de brindar a sus habitantes un bienestar “envidiable”.

Cuidado ambiental

La Columna Verde de La Razón publicada el 22 de mayo de 2012

http://www.la-razon.com/opinion/columnistas/Cuidado-ambiental_0_1618638125.html

Durante estos últimos años, pero este último en particular, debido al conflicto por la construcción de la carretera a través del Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS), la problemática ambiental se ha posicionado en la agenda nacional de una manera fuerte y particular. Si bien, en los años noventa se dio un fuerte impulso a las cuestiones ambientales con la promulgación de la Ley de Medio Ambiente, la Ley Forestal, la Ley INRA; los últimos años las cuestiones ambientales han recibido un nuevo impulso con la nueva Constitución, la Cumbre de Tiquipaya y la Ley de Derechos de la Madre Tierra.

Hoy en día existe una serie de contradicciones entre el discurso y las acciones; pero para quienes estamos interesados en las cuestiones ambientales, este debate es, sin duda, más que interesante. Es interesante porque la cuestión ambiental ya no es académica y de unos cuantos. Hoy en día, gracias al TIPNIS, es de toda la sociedad, de la prensa y de los políticos.

Si bien, la agenda hoy en día está dominada por el TIPNIS, lo cierto es que hay varias cuestiones ambientales que abordar, nuestro país está enfrentando un grave proceso de degradación asociado a un modelo de desarrollo de producción primaria de minerales, hidrocarburos y soya, sumado a obras de infraestructura y energía que, si no son llevados adelante acorde al discurso y a la Ley, provocarán daños muy difíciles o muy costosos de reparar.

Hoy se celebra el Día Mundial de la Biodiversidad, y la biodiversidad no debe ser entendida sólo como plantas y animales, sino como un todo, como una red que conecta la vida y la supervivencia de nuestra sociedad, la biodiversidad es parte de lo ambiental. Esta biodiversidad, siendo un país con un patrimonio natural tan grande, debe formar parte de la agenda.

En ese sentido, lo ambiental y la biodiversidad estarán en lo político en el futuro, ya no podrá hacerse política hablando sólo sobre economía, empleos, producción, sino también sobre nuestro medio ambiente y nuestra riqueza natural. Los políticos deberán prepararse más allá del discurso para ser propositivos, pues la sociedad esperará propuesta de ellos, y nosotros, como sociedad, deberemos conocer más sobre la problemática ambiental y nuestro patrimonio natural, sobre el importante rol que los sistemas naturales nos prestan, para que cuando las promesas ambientales lleguen, y llegarán, no nos vendan espejitos.

Bien común protegido

La columna verde publicada en La Razón el 4 de septiembre de 2012

http://www.la-razon.com/opinion/columnistas/Bien-comun-protegido_0_1681631860.html

De acuerdo con nuestra Constitución Política, las áreas protegidas “constituyen un bien comúny forman parte del patrimonio natural y cultural del país; cumplen funciones ambientales, culturales, sociales y económicas para el desarrollo sustentable”.Existe un dilema fundamental sobre el hecho de identificar a las áreas protegidas como un bien común, el escenario es simple, hay un recurso –lasáreas protegidas- al que un gran número de personas tienen acceso y reclaman derechos. El uso excesivo de este recurso crea problemas, a menudo destruyendosu sostenibilidad, limitando por tanto esas funciones ambientales, culturales, sociales y económicas.

Cada usuario, los directos e indirectos pues es un “bien común”, se enfrenta a una decisiónacerca de cómo el recurso se utilizará, si todos los usuarios se ponen de acuerdo de forma apropiada, el recurso podría ser aprovechado de manera sostenida. Pero, he aquí el dilema, si los vecinos no actúan como está acordado,entonces el recurso todavía podría colapsar y se han perdido los beneficios acorto plazo para todos los usuarios. Este dilema parece inexorable. Sin embargo, su lógica depende de un conjunto de supuestos sobre la motivación humana, acerca de las reglas que rigen el uso de los bienes comunes y sobre el carácter de los recursos comunes.

Las áreas protegidas como un bien común sólo podrían existir si, como sociedad, los bolivianos nos pusiéramos de acuerdo sobre sus funciones, sobre su valor y sobre su forma de uso. Lamentablemente esto aún no es así. Nuestra gran diversidad se refleja también en la diversidad de opiniones sobre qué son y para qué sirven las áreas protegidas. Las áreas protegidas son vitales para nuestro desarrollo, y hasta que las funcionesque un área protegida puede cumplir no sean bien conocidas por todos nosotros, ellas seguirán siendo vistas como “reservas”, para que luego que hayamos acabado con los recursos naturales a nuestro alrededor acabemos con los recursos en ellas también.

Las áreas protegidas son tan vitales como lo son los órganos en nuestro cuerpo, ¿es posible que el cuerpo humano se desarrolle sin órganos vitales?, ¿se imagina usted vivir sin hígado?,¿o con sólo una parte de él?… Así como para vivir necesitamos mantener nuestros órganos vitales sanos e íntegros, las áreas protegidas deben mantenerse sanas e integras.